Para cada queja que tiene el pueblo sobre los altos costos de la energía o la mala infraestructura que una vez más se pone en evidencia tras el paso por Puerto Rico del huracán Irene, el gobierno ofrece una solución que supone, cual medicina milagrosa, cure al país de sus males energéticos. El gasoducto o “vía verde”, como románticamente le llaman los funcionarios gubernamentales, lo único verde que tiene son los millones de dólares del pueblo puertorriqueño que han sido otorgados para la viabilización del mismo mediante contratos multimillonarios a algunos de los 100 amigos del gobernador Luis Fortuño luego que éste convenientemente declaró a la isla en estado de emergencia energética.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Jenniffer González, busca se apruebe un proyecto para derogar los ajustes por compra de combustible y por compra de energía que se le pasa en la factura de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) a los abonados. Además se está evaluando alternativas e investigando los subsidios que otorga la mencionada agencia a diferentes sectores del país, unos más necesitados que otros.
Mientras, el gobierno de Puerto Rico le adeuda más de 200 mil millones de dólares a la AEE sin sufrir ninguna consecuencia por no realizar los pagos . Sin embargo, días antes del paso del evento atmosférico que afectó la isla el pasado fin de semana y a un día de haber comenzado las clases en el sistema de educación pública, funcionarios de la AEE se personaron al residencial público Villa Evangelina en Manatí y sin encomendarse a nadie dejaron sin servicio a 149 familias de escasos recursos económicos por falta del pago de sus facturas.
Es evidente que en la isla del espanto hay dos baras para medir a quien se deja sin servicio de energía eléctrica y a quien no y como siempre, la soga parte por lo más fino. Habrá algunos que dicen que la razón para que no se le desconecte el servicio a las agencias deudoras es porque estas están obligadas a brindarle unos servicios a la ciudadania y yo les digo que las 149 familias del residencial Villa Evangelina en Manatí, donde vivienda federal prohibe tener estufas de gas, tienen la obligacion y el derecho de brindarles comida caliente a sus hijos.
El problema energético de la isla no se resuelve dejando sin servicio a los pobres del país ni construyendo un tubo que utilice otra fuente de energía no renovable como lo es el gas natural. Además, esta fuente de energía agotable está igual de vulnerable al sube y baja del mercado y a la manipulación de precios de los mayoristas, tal como sucede con el petróleo. Los expertos en el tema han dicho que el ahorro que verá el pueblo con el gasoducto es de meros centavos. Entonces, no permitamos que el gobierno nos pase gato por liebre y exijamos que paguen lo que deben como se le ha exigido a los residentes de Villa Evangelina en Manatí quienes son obligados a realizar el pago completo de lo adeudado para restablecerles el servicio, negándoseles asi la oportunidad de acogerse a un plan de pagos.


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