domingo, 19 de diciembre de 2010

Espíritu Navideño

Era una noche excelente para dar un vueltón con la familia así que decidí aprovechar para visitar diferentes pueblos con mis hijos, mis sobrinas políticas y mi marido para ver las decoraciones de Navidad. Salimos de Manatí hacia el área de la playa Puerto Nuevo en Vega Baja donde aún quedan dos negocios. De camino pudimos notar que no hay mucho "christmas spirit" este año. El primero que se quejo fue mi hijo de 14 que no podía entender porque la mayoría de las casas y apartamentos que nos encontrábamos por el camino no tenían decoraciones, ni tan siquiera un hilo humilde de luces. Yo no podía entender y le conteste lo primero que se me ocurrió "es la Ley 7, de seguro se quedaron sin trabajo, las bombillas del año pasado no sirven y no pueden comprar nuevas". "¿Que va ser?" me ripostó mi hijo incrédulo, "es muy posible" le contesté. Nos detuvimos en un negocio frente a la playa y que no exhibía ni una sola decoración de navidad. Nos estacionamos y no hicimos mas que poner un pie fuera de la guagua y allí mismo en la orilla de la carretera nos dieron una parranda. Era una señora que estoy segura que la razón de su desdicha no es la Ley 7, con una maraquita nos dio una trullita para luego pedirnos una "pejetita" para una caneca de ron. Nos sentamos en el paseo a ver el mar chocar con la barrera de piedras pero el viento soplaba sin misericordia y todos menos mi marido tiritábamos de frío así que nos dirigimos al interior del negocio que no se como se llama. Adentro escuchaban bachata, luego salsa, luego reggaeton y en un televisor pequeño de 20" que estaba incómodamente empotrillado casi llegando al techo estaba sintonizada la lucha libre de la WWE, bien navideño. Luego de ver como cuatro mujeres se entraron a gasnatas, decidimos irnos con nuestro espíritu navideño a otro sitio. Fuimos por una urbanización donde mi marido aseguraba que allí si que íbamos a disfrutar de las decoraciones, nada que ver, seguimos para Ciales. Allí nos paramos en el paseo lineal en la 149 donde se puede admirar las lucecitas de las casas en la distancia pero el paseo solo lo alumbraban dos o tres postes de luz el resto era boca de lobo. Llegamos al pueblo y nos estacionamos frente a la plaza y aquello era hermoso. Habían tantas luces que parecía de día. Todos nos bajamos y cruzamos a toda prisa para admirar las decoraciones y hasta unas estampas que representaban tiempos pasados en el campo. Me volteo y entonces lo vi era un árbol de navidad como de 20 pies con luces juguetes y adornos gigantes. Nos quedamos lelos frente a el como bajo un hechizo. Dos minutos después estábamos montados nuevamente en la guagua de camino a Manatí, habíamos encontrado lo que buscábamos. Llegamos al apartamento donde tenemos un paño de luces que cubre completa la pared frontal del balcón incluyendo las ventanas, del techo cuelgan luces de lágrima y en la baranda una guirnalda artificial con luces multicolor. Mire los balcones de mis vecinos y dije que bueno que aunque no tenemos mucho nos queda el espíritu de navidad.