¡Maldita colonia!,
te vistieron de encajes y perfumes caros
te paseastes por los campos jalda arriba y jalda abajo
entre los jíbaros descalzos y hambrientos como la única esperanza.
Pretendistes hacer su lengua mi lengua
y su bandera mi única salvación.
Haz mancillado reputaciones, asesinado ideas
y llamado terroristas a aquellos que no comparten tu doctrina.
¡Maldita colonia!,
que haz hecho a los pobres más pobres,
a los ricos millonarios y a la clase trabajadora blanco económico de los políticos con déficit.
Haz hecho de mi juventud una piltrafa
sordos, ciegos y mudos negandoles la sabiduría de nuestra historia,
la real, la que no se puede encontrar en libros de texto.
¡Maldita colonia!,
que te vendes al mejor postor a cambio te migajas.
¡Maldita colonia!,
que traicionastes la confianza del pueblo.
¡Maldita colonia!,
que pretendes que me calle.
¡Maldita colonia,
terrorista, tú!
Mónica Martínez Oropeza
17 de febrero de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
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